martes, 12 de agosto de 2008

Un académico y un periodista comparten su opinión sobre el Pabellón de México en la Expo 2008 Zaragoza

Juan Luis Hernández, Director General Académico y Rector interino de la Universidad Iberoamericana de Puebla, comparte con el público su opinión sobre el Pabellón de México en la Expo 2008 Zaragoza, a través en su artículo "Pena ajena en la Expo Zaragoza", en la revista Emeequis, del 14 de julio de 2008.

El nombre de México genera una gran expectativa. La muchedumbre, sin embargo, sale decepcionada. Algunas preguntas que se hacen quienes dejan el pabellón: “¿Entendiste algo?” “¿Qué quisieron decir?” “¿Y México?"

Como hemos comentado en artículos anteriores, el Pabellón de México es pobre en términos museográficos a pesar de ser el pabellón más caro de todos los participantes oficiales. Juan Luis Hernández tiene una visión semejante a la nuestra.

El pabellón se llama “México: somos agua” y eso es lo más feliz de todo. Hasta ahí alcanzó la creatividad y la inteligencia, porque en él no se logró desarrollar esa idea. No hay un discurso mexicano sobre el agua ni sobre el problema del agua. No hay un solo objeto que identifique a México; bueno, ni siquiera una sola artesanía que decore. No hay nada que haga recordar a los visitantes que salen de ahí el binomio México-agua.

El enfoque excesivo en lo económico nos ha llevado como país a desaprovechar oportunidades de tipo cultural, ambiental y político. La decisión de encargar el desarrollo de un pabellón sobre el agua a ProMéxico, una entidad gubernamental especializada en comercio exterior, se refleja en el mensaje que se transmite a los visitantes.

El pobre discurso de México sobre el agua en la Expo Zaragoza corresponde, finalmente, a la pobre idea que tiene el gobierno
mexicano sobre la cultura nacional, nuestra riqueza simbólica y sus propias políticas públicas. Es una pena que toda la fuerza conceptual de México haya sido dilapidada en esta exposición internacional. Es posible que quienes la diseñaron conozcan poco o nada de su propio país. Y en eso también tiene responsabilidad el servicio público.

Por su parte, Leopoldo Zea, periodista invitado a la Tribuna del Agua, expresa su opinión sobre el Pabellón de México en la Expo 2008 Zaragoza en su columna Desde cabina en el periódico Excélsior.  Transcribimos un fragmento de su nota, titulada "Otra oportunidad perdida":

Al estar desvinculados del tema del agua, el resultado fue una serie de videos sosos, disociados e ininteligibles que ligaban a la credencial de elector con el agua.

Según los funcionarios mexicanos, la idea fue mostrar un México más moderno, a través de una rampa que serpenteaba entre proyecciones con aspectos del país actual, finalizaba en unas pantallas táctiles que al estilo de la presentación de los noticiarios de TV Azteca permitían que el asistente pudiera seleccionar cuál era su idea del agua como líquido vital. El resultado, un completo desastre. Las pantallas no funcionaban y los espectadores se quedaron con las ganas de una dosis aunque fuera pequeña de mariachis y cultura.

Tanto José Luis Hernández, como Leopoldo Zea, destacan la presencia del Presidente de México, Felipe Calderón, en la inauguración del Pabellón de México y de la Tribuna del Agua. El primero expresa al respecto:

Habrá de recordarse que Felipe Calderón en su reciente gira por España pasó por Zaragoza para inaugurar el pabellón de México. ¿Se habrá dado cuenta de la pobreza conceptual, simbólica y cultural que refleja ese espacio? ¿Tendría oportunidad de ver otros pabellones y sentir rabia y vergüenza de lo que la comparación arroja al voltear a ver lo que países con menos recursos mostraron? ¿De verdad vería algo de México en el pabellón? ¿Eso es todo lo que tenemos que decir los mexicanos sobre el agua?

Estos son hasta ahora algunos de los logros de ProMéxico al incursionar en exposiciones internacionales de carácter cultural. $290 millones de pesos en recursos públicos de los cuales ProMéxico no puede dar cuentas porque todo se ejerció mediante contratos con empresas privadas españolas. $290 millones de pesos de los cuales ProMéxico y CONAGUA no han dado informes a la Secretaría de la Función Pública. $290 millones de pesos para pagar el pabellón más caro entre todos los participantes oficiales y dar una pésima imagen. 

Se avecina la Expo 2010 Shanghái, que según sus organizadores será la más visitada en 157 años de exposiciones internacionales, con una previsión de 70 millones de visitantes, y que por lo pronto ya superó todos los récords de participantes oficiales, con 214 confirmaciones.

Parece que al Gobierno de México no le interesa la pésima administración de recursos públicos y la pobreza del mensaje que desarrolló ProMéxico para la participación de México en la Expo 2008 Zaragoza. Así lo demuestra el Gobierno de México al haber designado al Director General de ProMéxico, Bruno Ferrari, como Comisario General de Sección de México para la Expo 2010 Shanghái.

Con nuestra tradición de derroche de recursos públicos, estamos a la espera de conocer el presupuesto que le darán a ProMéxico para la Expo 2010 Shanghái. Que no nos sorprendan las cantidades exorbitantes, la falta de concursos públicos para designar arquitectos y museógrafos, la opacidad al entregar nuestro dinero a empresas privadas, el abandono del tema de la exposición, el excesivo enfoque comercial y la nula rendición de cuentas a la población de México. ProMéxico ya demostró en la Expo 2008 Zaragoza que sabe cómo hacerlo.